martes, 22 de diciembre de 2015

Semillas


Con la esperanza de los chicos que corren tras la pelota
el reloj corre muy rápido para poder dejar la impronta
Barriletes necios volando sin saber lo limitado del cielo
cuando atados quedan a este suelo.
Cuánto sacrificar por avanzar,
cuando hay otro que está a kilómetros de acá
cuesta el desarraigo tanto o más que la rutina
con la felicidad guardada en una oscura vitrina
Son las palabras que pujan por salir,
guiadas por este idioma,
herencia de colonos que nos han desventurado,
y aún con sangre y abandono los seguimos honrando.
¿Saben hoy tus manos que son liberación?
Yo soy tierra,
en mis venas corre sangre que huele a hierbas,
hierbas medicinales para mi filosofía
ya ni santos tengo, mis ideales hoy me cuidan
no viví la guerra de Malvinas
no sufrí el terror de estado
ni Nagasaki, ni Hiroshima
no nací en un hogar desplazado
nunca me falto el pan, el techo y un abrazo
tampoco me faltó en mi casa la verdad
se me enseño que el camino es a la izquierda
que ningún patrón me deberá tratar como mierda
que la educación y la comida deben estar primero
que el de al lado también merece respeto
que nadie es pobre porque le conviene
que es mas barata una bala que una tiza
que la droga financia la política
que prefiero ser rica en convicciones
y que no quiero que gobiernen las corporaciones
que duelen mucho Afganistán, Irak y Siria
y los medios confunden la realidad
generando el adormecimiento social
que no cabe en ninguna cabeza que el ñoqui diputado
gane mas que el maestro y el jubilado
que el amor reina sobre el odio
que en mi casa y en mi cabeza soy yo quien mando
cuantos discursos se me quedaron grabados,
no por sus palabras, no,
son los gestos que me han dado,
cuesta mucho ser fieles a lo que creemos,
cuando el sistema se empeña en decirnos que no es correcto,
ser humanos es más que la vida y la muerte,
es decir lo que sentimos
es saber que los hijos y las canciones prolongan nuestra existencia
que se hace difícil luchar contra el olvido
Para salir a flote solo basta seguir pataleando
es unirnos con los nuestros
recordar a nuestros muertos,
ideas transformadas en semillas,
sembradas en cada esquina, en cada villa
los pasillos que se hacen cada vez más chicos
y desembocan en cielos enrejados
Aunque no hay techo para nuestros sueños
si al despertar seguimos soñando.

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