martes, 18 de noviembre de 2014

Distinto



Es cuestión de aprender como arranca el juego,
manos abiertas, susurros distantes a mis espaldas.
La mente girando, el cuerpo danzando en tus ojos desiertos
y miro la hora detrás de la ventana.
Mundos oscuros y fríos, la nieve que cubre mis pies a su paso,
blanco presente aquí quieto, mi garganta va a resquebrajar.
Cómo podría al azar ganarle?, con una mirada tan fugaz,
retazos de cielos sin cubrir.
Una tormenta pasará, nada más especial, nada tan irreal.
Y ese grito que viaja por la bruma, que busca helar la sangre, 
que busca romper silencios.
El trueno del miedo ya suena, retumba en las piedras, aunque el mundo culmine
yo no soy esa que crees descifrar.
Tendría que apurar y dejar de forjar senderos trabados, abrirse a la calma,
dudar de la razón.
Elegir por vez última escuchar, aquello que despierta al instinto. 
Tu mundo y el mio, cenizas que bailan al son de ese fuego, 
coronas de humo en la eternidad.
Con esta humedad, miro brillar el asfalto y salpicar; 
nunca más tu voz será del viento, hoy colmará el mar.