martes, 2 de abril de 2013

Complicada.





Es que el mundo se pudre, me estoy cansando del optimismo y las palabras brotan de mis dedos como ramas queriendo alcanzarte mis piernas que se clavan en la tierra echando raíces, llegando al fondo de las rocas, cuánto calor me alcanza, las brasas y las piedras hundiéndome de a poco. 
Mirándote en el firmamento, ya no me alcanzan en la espera esas imágenes perdidas como flashes, no me quiero poner romántica, esto no se trata de amor, no te confundas.
Es como un ritual pagano, una extraña compulsión de entender el porqué de las cosas, porque apareces y luego te vas, porque pones trabas a esta maquinaria y te convertís en objeto de capricho.
Esperando el día en que te vuelvo a ver el alma y las chispas que despiden tus ojos prenden fuego las páginas de mi memoria, mis raíces me dejan quieta y mis brazos como ramas que quieren 
alcanzarte, no puedo salir a buscarte. 
Pero, de qué serviría salir corriendo a buscarte, si no es tu ausencia la que me está complicando, más bien tu presencia constante en todo lo que me rodea.
Los astros se alinean y el destino cumple su cometido, entonces ¿Porque no me resigno a aceptar la realidad? ¿Porque te petrificaste y tu voz no suena como antes?
Siento que me estás queriendo decir algo y las palabras no encuentran su forma o en la explicación no caben las palabras.
Existen cosas que no se pueden explicar, existen necesidades que no se pueden saciar. Algunas dudas morirán sin haberse encontrado con su respuesta.
Solo queda esperar que mi grito logre propagarse por el vació llegando a tus oídos, que el tiempo se detenga y todo vuelva a empezar. 

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