jueves, 19 de diciembre de 2013



En estas noches en las que el cielo está turbio, con vapores exhalados del consumo, suele suceder que las horas se pausan y el sonido de la noche repica en la conciencia y uno se ve plasmado en la imagen devuelta por algún vidrio, con el rostro desangelado y en el ceño un nido. No se deja de pensar, en esas palabras que se engranaban perfectamente formando frases generosas y en como se ha ahondado la garganta incontables veces, enmudeciendo el decir. Tantas largas tardes, de los capítulos más intensos de la propia trayectoria, ansiando la libertad, tan sencillo cómo ser libres, persiguiendo futuros utópicos, conmovidos por el amor tanto como por el odio o el olvido. Y hoy, verse así, esposado a los miedos más ingenuos y primitivos, la pavura de ser solo un fugaz recuerdo, atemorizado de rutina, ahogado de impotencia. 
Ya cuando los pájaros trinan y cerca un gallo canta, el peso de las horas es igual de tolerable, que el de la soledad que nos inunda y abarrota. Una luna jugando a esconderse detrás de nubes presurosas, que intentan despejar el cielo para abrirle paso a un nuevo día. Un nuevo día,  donde el diario develará una vez más aquello que tanto dolía, eso que hoy son solo palabras escritas en letra catástrofe y que anuncian el cíclico retornar a la vida. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Según la Rolling Stones, la canción que sonaba cuando nací....

Estallando desde el océano-Sumo

jueves, 5 de septiembre de 2013

Siendo parte de un todo.



Esta vez, una vez más, me encontré parada en mitad de un mundo de rostros difusos. Mezclados mis pensamientos con los acordes desafinados del ruido;buscando una mirada cómplice que demuestre que soy una ficha más de este sencillo tablero.
Usando las palabras como escudo, frente a eso que permanece flotando en el aire y que incomoda, respirando a bocanadas, cuando puedo, el silencio acobardado del amor.
Entendí brevemente que lo que fantaseaba hasta hoy, era solo una quimera absurda e inconexa con lo que me devuelve la realidad. Entendí por fin, que duelen las palabras aún más que los silencios y que en cuestiones de soledad, la razón siempre es mala consejera, porque lo tangible e inmediato no se evalúa, se vive y es tal la vorágine de los hechos que se imposibilita reflexionar.
 Tendré que perderle miedo a lo posible, a lo que no ha sido calculado y comprender que los días grises, siempre evocan las lluvias más tristes de nuestra memoria, aunque aveces la lluvia signifique un renacer.
En este cautiverio mental que se vive a diario, de relaciones por conveniencia, de favoritismos y miedo a la nada ¿será posible zambullirse en el viento aún sabiendo que se acerca un huracán?.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Rompecabezas



Soy una pequeña gota en un inmenso mar de sueños;
un inmenso sueño entre las fantasías oníricas de otro ser.
Soy un inventario de palabras, de los libros que he leído;
un repertorio de acciones, de las películas que se fijaron en mi memoria.

Soy las melodías que he escuchado, la poesía que las integra;
 la música que me mantiene alerta, que me educa y libera.
Soy los besos que me han robado, también esos que he regalado;
un poco de cada amor que me ha llenado de miedos, de ansias y jamases

Todo lo que soy se lo debo, a cada persona que me he cruzado:
Soy, las opciones que he tomado y que he dejado,
los caminos transitados, la alegría derrochada, las tristezas reprimidas;
los lugares visitados, los abrazos y la ira.

Tan poco soy y lo soy tanto.
una pequeña gota que se pierde
un gran rompecabezas
en un inmenso mar de inciertos




lunes, 13 de mayo de 2013

Mi barrio





Sale el sol, nuevamente el barrio se pone de pie. La sirena de la policía suena afuera. Algunos vecinos están saliendo a sus trabajos, luego de un agitado fin de semana, ya no se ven en la esquina los vestigios de décadas de desolación. Mientras tanto, la gente "como yo" se recluye en su casa. Levantamos cada vez más los muros linderos, para no ver lo que nos rodea, ya no queremos ver el chaperío que nos avanza como un alud de abandono. Con el sonar del despertador, volvemos a la rutina, días interminables viendo la espalda de los compañeros de viaje, todos marchando hacia el mismo lado, con la mirada hacia la nada. Una rutina que nos marca la búsqueda de una vida que se nos impuso y afuera las sirenas suenan, las vecinas corren a chusmear qué es lo que sucede, la calle se llena de pibes, alguna que otra moto surca la jungla humana. Si bien el barrio es siempre el mismo, nenes descalzos con los mocos afuera, pibes de gorrita fumando un faso en la esquina, que aveces improvisa un potrero donde la verdadera selección argentina se juega la vida, y la gente se detiene para ver jugar a los pibes que son el futuro, hasta que el árbitro le saca la roja a alguno y caído en combate, deja a su equipo con 10. Cuantas caras se van borrando, ya en las puertas de sus casas, pintada de rojo está la marca del cruel destino. Todos buscando una vida que se nos impone, el barrio siempre es el mismo, pero luego de la fecha de cobro se ven en las veredas, los envases vacíos, las cajas de los plasmas, la resaca del consumo, a pesar de carecer de todo. Cae el sol, los perros se transforman en guardianes de la calle, la falta de luz acentúa los estridentes brillos de los vehículos que pasan apresurados. Suena una cumbia de las buenas en la casa de la esquina, que se confunde con una sirena a lo lejos, se rumorea que se llevaron a otro, de a poco se van apagando las luces y el barrio se prepara para volver a comenzar. Comenzar un nuevo día en el que marchando, hacia un futuro distinto, dos por tres vemos alguien a contramano y ver sus ojos libres entre tanta resignación, nos demuestra que otra vida existe, solo que no es, esa vida que nos heredaron.

martes, 30 de abril de 2013

...

Quería decirte que el aire es húmedo de este lado del deseo. Que la

distancia es una palabra larga que se respira breve. Que los ojos 

siguen a la obstinada suavidad de las manos y que las manos no 

pueden sobrevivir solas. Que no hay viaje que no se atraviese al 

lenguaje y no hay lenguaje que no quiera desterrar su vacío. Quería 

decirte, entonces, que me llevo a rastras por sentir el vacío. Y que 

no cabe el adiós, si aún no hay bienvenida.


De Carlos Skliar

martes, 9 de abril de 2013

Historia de los vientos.




     Hay historias que no deberían haberse contado nunca, nunca debería haberse escrito un "Había una vez...", debería haberse secado cada tinta de cada pluma y quemado cada hoja de cada libro por escribir. Porque hay historias que arrancan por finales felices y con el correr del tiempo se van complicando los sucesos. 
    Ella tenía alas, pero no alas de ángel, sino que tenía pequeñas alas en las sienes. Podía pasar todo el día sin completar nada, por dejarse llevar a través de los ríos de la imaginación, en donde podía ver otra realidad, en donde el mundo era un lugar más hermoso. Lograba pintar un cuadro con solo mirar las cortinas de la cocina, mientras lavaba los platos. Quería, más que lograr algo con su vida, lograr algo para la vida de los demás. Hablaba bien, de todo lo que le plantearan, pero no conocía el idioma del amor. 
El, tenía cadenas en los pies, que lo ataban a la tierra, pasaba sus días inventariando lo que le faltaba, pasaba sus días quejándose de su destino, aunque quería lograr algo mejor con su vida, siempre el pasado le decía que no podía torcer la senda. Podía hablar y opinar de cada cosa que se le plantee, pero no podía hablar de amor. 
A pesar de ser regidos por el aire, ella era un viento pampero, apacible pero frío por momentos, lograba congelar la casa y podía causar grandes ventiscas que dejaban tendales de escombro a su paso, aunque generalmente aparecía para despejar el cielo de nubes y barrer con las tormentas. El, en cambio era como el viento zonda, caluroso, caprichoso y hasta aveces dañino. Podían convivir en paz, pero cuando chocaban eran capaces de causar desastres. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Siempre a la misma distancia del mar




Las horas se ahogan
una mariposa muere mientras oscurece
Vuelvo a ir de viaje
la estacion aguarda la llegada del tren
Cuando llueve
la gente corre en las calles
Mi sangre galopa
las gotas llenan mis ojos hoy

Este cielo
allá arriba el cielo
renace el silencio
me guia hacia tu voz otra vez

Y es que por las mañanas
las personas caminan siempre solas, ya ves
Rostros que se deforman
Pasos que se alinean hacia las vias del tren
La felicidad
está escondida en tus manos
El mundo girando
y yo voy tres pasos atras

Siempre que el sueño quiere acabar
te tengo que dejar escapar
El mundo girara otra vez
y yo siempre a la misma distancia del mar.

martes, 2 de abril de 2013

Complicada.





Es que el mundo se pudre, me estoy cansando del optimismo y las palabras brotan de mis dedos como ramas queriendo alcanzarte mis piernas que se clavan en la tierra echando raíces, llegando al fondo de las rocas, cuánto calor me alcanza, las brasas y las piedras hundiéndome de a poco. 
Mirándote en el firmamento, ya no me alcanzan en la espera esas imágenes perdidas como flashes, no me quiero poner romántica, esto no se trata de amor, no te confundas.
Es como un ritual pagano, una extraña compulsión de entender el porqué de las cosas, porque apareces y luego te vas, porque pones trabas a esta maquinaria y te convertís en objeto de capricho.
Esperando el día en que te vuelvo a ver el alma y las chispas que despiden tus ojos prenden fuego las páginas de mi memoria, mis raíces me dejan quieta y mis brazos como ramas que quieren 
alcanzarte, no puedo salir a buscarte. 
Pero, de qué serviría salir corriendo a buscarte, si no es tu ausencia la que me está complicando, más bien tu presencia constante en todo lo que me rodea.
Los astros se alinean y el destino cumple su cometido, entonces ¿Porque no me resigno a aceptar la realidad? ¿Porque te petrificaste y tu voz no suena como antes?
Siento que me estás queriendo decir algo y las palabras no encuentran su forma o en la explicación no caben las palabras.
Existen cosas que no se pueden explicar, existen necesidades que no se pueden saciar. Algunas dudas morirán sin haberse encontrado con su respuesta.
Solo queda esperar que mi grito logre propagarse por el vació llegando a tus oídos, que el tiempo se detenga y todo vuelva a empezar. 

viernes, 29 de marzo de 2013

HappyThankYouMorePlease



sábado, 2 de febrero de 2013

Al otro lado del óleo.

                            

 Habían pasado dos años desde la mudanza, Alegra, con sus treinta años recorría gran parte de la ciudad a pie, todas las mañanas para ir a su trabajo. Solo una vez al día salía de la monotonía de su escritorio y por una hora -descanso para almorzar- estiraba las piernas, cruzaba la plaza y se adentraba en una pequeña galería de arte, café en mano, se sentaba por treinta minutos diariamente, a observar esa pintura que la transportaba a otra realidad. Ella se había criado en los suburbios, una infancia ideal, una adolescencia un poco complicada como la de los demás adolescentes. Siempre se caracterizó por su poca vida social, para su familia era "idealista" y más de una vecina susurraba al verla pasar "Pobre Alegra, al paso que va, se va a quedar sola", si alguna de ellas hubiese sabido lo poco que le importaba quedarse sola. Al igual que muchas chicas de su edad, se encontraba dos por tres soñando con una vida al lado de un hombre, con hijos y una casa confortable, pero ese sueño se desvanecía día a día, no había nacido para ella un hombre que la hechizara. Solo tenía su departamento, su trabajo y ese vestido azul, con pequeños lunares blancos que solía usar cada verano.
Al sonar la alarma cada mediodía ella cruzaba con sus largos trancos la ciudad, al llegar a la plaza se compraba un café y algún sándwich, se detenía para ver a las palomas y alimentarlas con un poco de pan sobrante y seguía su recorrido habitual, cruzaba la plaza y llegaba frente a esa pintura, una gran obra, con marco de madera, un gran paisaje que recreaba una tormenta en la playa, un pequeño barquito amarrado en un muelle de madera y sobre la playa, como queriéndole decir algo un hombre, de tapado negro, con una mano sosteniendo su tapado, con la otra señalándola desde allí, desde esa playa esperando la tormenta.
Nunca se preguntaba que es lo que la atraía de esa pintura, pero siempre imaginaba a ese hombre, quién sería, hasta aveces se veía desembarcando en ese muelle, con su vestido azul a lunares, estrechándose en un abrazo con él. Tal vez esa fantasía era la que siempre la alejaba de los hombres reales, era esa traba inconsciente que se ponía en el amor.
Un día como cualquier otro, al llegar el verano, había tomado el ómnibus para llegar a la playa, esa que estaba más alejada del centro y en la cual podía jugar con la arena, meterse en el mar, observar esos barcos que se alejaban de la costa. Se había puesto su vestido favorito, lejos de su vista había quedado la pintura, pero no lejos de su recuerdo.
Cayendo la noche, volvió a subirse al ómnibus para regresar a su departamento, al mismo momento que de él, bajaba un hombre de ojos negros profundos, que quedó petrificado al verla, ella le sonrió por cortesía y subiendo al bus, lo siguió mirando a través de las ventanillas. Él, como todos los días, venía de su trabajo y ese día de tanto calor había elegido salir más tarde, antes de emprender el regreso a su hogar, como todos los días pasaba por una pequeña galería de arte, en la que lo aguardaba una pintura, que recreaba un día soleado en la playa, grupos de gente sentados en la arena, los niños correteando, pero al centro de la obra, estaba una mujer sola, sonriéndole con los pies descalzos y un vestido azul, con pequeños lunares blancos, similar al de la chica con la que se había cruzado en el ómnibus.

viernes, 1 de febrero de 2013

Adaptándome

                             

Puedo ver el amanecer a traves de tus ojos, con el correr del tiempo me voy volviendo más normal, la ropa planchada, el pelo recogido, la cena servida y el cerebro adormecido. No me verás más bailando en la sala, con esos fantasmas lejanos, que se acercan a jugar conmigo a las escondidas, ni me verás volando por el mundo a través de la ventana, leyendo diarios viejos, contando cuentos que no acaban.
Porque si algo me enseñaron los años, es que la edad no viene sola, viene acompañada de la visión empañada, de lograr las metas a tiempo y respetar a quienes te aman. Una vida de lucha, para una vejez cómoda y al que le va mal que se joda, porque nunca se esforzó lo suficiente. Voy cumpliendo los preceptos al pie de la letra. Voy desdibujando cada boceto en mi mente, voy dejando atrás cada palabra de aliento, voy haciéndome más normal, ¿será eso lo que te gusta?. Pero aunque lo intente una y mil veces, al taparme un ojo, no voy a dejar de ver la otra mitad del mundo y va a seguir doliéndome el fracaso y la rutina, la muerte a cuentagotas, la infancia perdida, el final de los sueños, la perdida de la libertad, tu voz alejándose en el viento, una canción rota al final. Me va a seguir doliendo el vació de mis palabras, que cobardes nunca dicen lo que quiero, veré nuevamente pasar a mi lado a esa gente con los pechos ahuecados, de reacciones automáticas al ver las ofertas del supermercado y presintiendo su dolor, a la vez que me parezco cada vez más a la sombra de lo que siempre quise ser.






























Extrañando


                             

Siempre recorriendo tus prados, subiendo y bajando escaleras con la arena lastimándome entre las chinelas, momento del año en que era otra, en otra ciudad, en otras calles y en otro color de piel. Los olores a eucalipto, a Marcela desperdigada caprichosa por tu Cerro, el cañón firme apuntando a la bahía. El sonido de los lubolos recordando febrero junto a las palmeras de la Plaza de los Inmigrantes. Las doce campanadas de la iglesia de la plaza al mediodía, el silbato del heladero vendiendo las casatas de frutilla, crema y chocolate.
 Siempre te vi un poco recelosa, siempre te sentí mio pedacito de tierra en un mundo caótico, un pedazo de tierra apacible, lleno de gente amable, una vida como hace 50 años antes, la radio "Aquí está tu disco" sonando a las tres de la tarde. Las mismas canciones año a año. El mismo paseo recogiendo carqueja a la vera del camino, esquivando las ofrendas a Xangó, viendo la entrega de las barcas en honor a la Yemanjá todos los 2 de febrero, reina del agua, que algunas vez imaginé ser yo. Siempre te vi con enojo, siempre quise ser parte tuyo, paisito mio, pedazo de tierra, que huele a nostalgia, a respeto, recorriendo el monumento a los desaparecidos del Parque Vaz Ferreira y leyendo nombre a nombre, sin entender muy bien que leía, hoy lo comprendo.
Año a año recorriendo tus calles, sinuosas, bajando como sin querer por la calle Prusia, viendo brillar la luz de la chimenea de Ancap desde allí, sabiendo que me acercaba a tu playa, llena de cucharitas, las que atesoraba durante el año para no extrañarte, siempre quise tenerte más cerca, Cerro mío, barrio la Paloma.
El esqueleto de tu frigorífico, aquel que dió luz de progreso a tu gente, que hoy muerto recuerda algo que ya no es, queda solo su playa, la mas linda, que al amanecer deja ver el palacio Salvo en el centro de Montevideo.
Cuánta vida del otro lado del charco y yo acá extrañando.
Otra vez, espero experimentar esa sensación de tristeza y vacío al ver tu faro, titilando hasta extinguirse, mientras vuelvo a mi lugar, conservando siempre la esperanza de no morir hasta volver a recorrerte, paísito mio, pedazo de tierra Oriental.

viernes, 18 de enero de 2013

Quiero


Quiero esperarte y desesperarme hoy
la ternura viva de las hojas,
de la parra con el rocío matinal
y estará mal decirte al oido 
lo que no esperás escuchar
Quiero amanecerte y revivir en vos
será una fruta cayendo del árbol 
y el sol, iluminando todo alrededor
serás vos, el sol

Una estrella iluminando el color azul, 
de ese río turbio que nos invitará
más allá de esa boya donde encontrarás 
un palpito, un lejano destello
escondido en el fondo de los follajes inciertos,
una luz que esconde la verdad
Lejos la ciudad, sus ruidos y sus miedos
cerca el verde profundo y tus latidos 
llegando por momentos

Y será, todo un suceso cuando caigás al mar
la espuma de las olas que te envolverán
junto a la arena que esconderá tus pies

Quiero dibujarte y borrarme hoy
la pintura triste de un cuadro de Munch
sombras que se mezclan sobre la pared
muestran el invierno acechando mi piel
La frescura que aún queda sobre las hortencias
y el palmar, que se mueve al son del viento
es tu expresión, tu voz, 
la ternura viva de tu voz

Y la luna, dejando ver la noche, serás vos
la luna, que tiñe todo de azul 
invitandote a viajar
más allá de las montañas donde encontrarás
un sonido nuevo, alli estará la mentira
Lejos de los ruidos de la gran ciudad
tu tenue pulso que te llevará a vagar
por ese sueño que muere en cada despertar.