martes, 16 de octubre de 2012

Dolor atragantado, impaciente e inmóvil
la vida como en una ruleta rusa
el amor enfermo que pasa y deja desolación
la muerte injusta, la lejanía de la soledad.
Si tiene sueños soñará
si tiene miedo huirá
El verdugo acobardado
amordazando la verdad
Si una bala no alcanza para tapar el odio
bastaran dos o tres capaz
Dolor inerte y la angustia de extrañar
como sombra quedará la estela
de aquella imagen fugaz
el amor acobardado dentro de una habitación
Si una bala no alcanza para matar el amor
bastarán dos o tres capaz.
Si una bala no alcanza
quedará la semilla trunca
quedará el recuerdo de aquello
que la enfermiza pasión quiso arrebatar.

Para Claudia, mi madre sustituta, quien desapareció en manos de un cobarde

jueves, 11 de octubre de 2012

1

Podrás fingir que tu vida es correcta
Siempre proyectando la misma película
y decir que ya no estas buscando
Aunque te tiemblen las manos de solo imaginar
toda una vida con la misma rutina

Podes poner stop a los gestos sospechosos
sos escombros de tus débiles recuerdos
y lo dulce que se esconde en tus palabras
en mis sueños se transforma
en lo amargo del invierno

Y es que en las noches, no sueño más dormida
Oírte hablar de libertad es ironía
(Tu voz puede derrumbarlo todo)
Si dejas atadas siempre tus manos con las mías
(¿quién no merece algunos besos caprichosos?)
Bien dentro tuyo la clave esta...
(como en los films de horror)
en tus ojos la clave esta...
(al final sabrás la verdad)

Y es que en las noches no sueño más dormida
en el día todo esto parece un sueño
(Tu voz puede derrumbarlo todo)
en tus ojos la clave esta...
(al final sabrás la verdad)


Y apretás tu amor creyendo que es la solución
preferís seguir siendo el héroe de una canción
Vos elegís si salís a buscar eso que se esconde
o te quedas mirando solo la televisión...


miércoles, 3 de octubre de 2012

Promesas


Habían pasado 5 años desde que no lo veía, la imagen que me encontré no fue la que esperaba, ya no era ese pibe fachero, que hacía chistes, vivía sancionado pero aprobaba todas las pruebas y compraba con su sonrisa a todas las maestras. Ahora estaba mas viejo, medio pelado, con la piel curtida y sin la picardía en los ojos. Una vez que lo vi, me contó que al dejar la escuela había empezado a trabajar, con un tipo en un taller clandestino, que lo tenía 14 horas por día pagándole una miseria. Dicen en el barrio que el Pato se pudrió, que la madre los abandonó, dicen que "del barrio nadie sale bien". Pero ya sea por el barrio, por la junta, por el abandono materno o por que sí, él empezó a entregarse a distintos placeres de la vida, nunca mas se lo vio con las zapatillas rotas, en cambio buenas nike y cadenas de oro mezclado con pilcha buena y un auto eran lo que ahora lo caracterizaban. Era una pequeña bomba de tiempo a punto de explotar, lleno de amigos, lleno de enemigos, dormía con un ojo y con el otro relojeaba la puerta. Con el billete bien suelto se pagaba la ronda para todos, y entre pases no podía ya recordar quien era realmente. La cabeza le daba vueltas, se sentía el más importante de la fiesta y en su auto recorría todas las esquinas del barrio, hasta que el billete escaseaba y le picaba la nariz. Ahí salían como lobos a la caza, en manada. Dicen también, que él cuando estaba en el hecho, era el mas temerario de todos, imitaba los gestos de Tony Montana y aunque se jactaba del "alto chorro" que era, que a los tranzas había que prenderlos fuego, siempre cuando ya amanecía le iba a llorar sus penas a la Peca, la tranza de su barrio, que le daba un poco de mercadería y algún que otro abrazo mientras le decía "si, pibe, tenes que irte de acá, vos das para empresario". Un día en clase, preguntó quién se encargaba de los pibes de la calle. Nadie, se respondió un año después cuando quedó solo con su padre borracho. Cuando me crucé a su hermana, ella iba a la comisaría, enseguida supe que el Pato había perdido, pero al tiempo salió y siguió con sus andanzas, mas envalentonado que nunca, ya ni me reconocía. Pasaba con su moto a todo lo que da, se sentía tan poderoso. Pero hace unos días, se le soltó la cadena y quiso festejar de más, tres días sin dormir envuelto en su polvo, metiendo mas alcohol que agua en su cuerpo. Recordó quien era, era ese pibito que en la escuela, le prometió a su amiga que él nunca iba a caer en eso y que nunca se separarían. También se dio cuenta de lo triste que estaba, desde que su mamá se había ido y lloró tanto, que se fue secando de a poco y no pudo mas con su dolor. Y hoy al verlo, me imagino que está pensando en la promesa que nunca cumplió; pero yo, a mi modo cumplí esa promesa de no dejarlo, aunque ya sea tarde, acá estoy viendo su foto toda coronada de claveles, abrazándolo desde lejos.

1 comentario:


  1. Una historia de las que hay muchas, una interpretación de las hacen muy pocos. Mis felicitaciones. Me gustó mucho.
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sábado, 22 de septiembre de 2012

Scaramanzia

                

   "Hoy todos somos, gente del pasado", al escuchar la canción, caía en la cuenta de cuan enfrascados nos encontramos, cómo hoy todo se encuentra plasmado como estampitas en la pantalla, la vida, las fotos familiares, las creencias religiosas, el activismo ecológico o el proteccionismo animal, la red nos ha vuelto opinólogos diplomados, hoy todos podemos salvar al mundo con un clic, un" me gusta " y salvaremos a los niños en África . . .
   Nos creamos un ser ficticio, podemos ser lo que queramos ser, poseemos el coraje para decir, para seguir agregando caracteres en una nube de información por doquier. Información fragmentada y subjetiva, que se transforma en pequeñas islas de certezas flotando en un océano de incertidumbres. Creemos lo que vemos y en eso nos convertimos, pero . . . ¿Podemos ver más allá de nuestra búsqueda? La repetición es la clave, el boca en boca, como en la antigüedad creando nuevos mitos, dejando el conocimiento científico cada vez mas relegado.
   El Che, el Subcomandante Marcos, entre otros se han convertido en avatares, emoticones de un pasado que fue ¿y que no volverá? El problema es que falta militancia cara a cara, las relaciones sociales se han transformado en virtuales, el correr apurado del tiempo, las necesidades financieras, el miedo impuesto desde el poder, nos hace seres cada vez mas solitarios y, en soledad..¿cómo luchamos por nuestros ideales?, si hay algo que le debemos reconocer al Capitalismo, es que como idea, ha sabido perdurar y transformarse, hoy es quien regentea, en conjunto con sus fieles funcionarios y vigila esta arma tan poderosa que es la red. Una red que se asemeja a las construidas por las arañas, que nos envuelve, nos engatusa y nos distrae por sobre todas las cosas.
   Si bien se dice y se quiere creer que el Capitalismo esta en crisis, solamente esta mudando de piel, para transformarse en algo aún más flexible, mas camaleónico y despiadado. Aquí en nuestro país, vemos como los monopolios- tentáculos moviendo fichas, ponen al servicio del Capitalismo horas radiales (usada en la Segunda Guerra Mundial, como arma de adoctrinamiento de las masas) y televisivas, en conjunto con Internet, cúmulo de información, no solo pretendiendo adoctrinar e invadir junto con el mercado, instalando la agenda y las necesidades de consumo, contando con el poder de un medio, que deja atrás el unidireccional canal de comunicación radial y televisiva. Hoy la bidireccionalidad de la Web, nos convierte en ecos de lo que los monopolios quieren que digamos. Y cada vez es más difícil pensar en un cambio, cuando el afuera nos aterra, cuando los códigos cambian radicalmente en cuestión de horas, posteos o tweets. Estamos entrando en una nueva era, de palabras resumidas, se sentimientos publicados, de camaradería virtual, de palabras robadas, de sentimientos truncados, de camaradería fuera de moda.
   Pero, ya es irremediable pertenecer y aquellos que presentan resistencia, quedan obsoletos como los celulares de meses atrás y aunque todos sabemos de nuestra naturaleza reciclable y efímera, de como nuestras palabras se achican y nuestra memoria es reseteada periódicamente y de lo injusto que es vivir cada vez más vigilados, sin saber la suerte que nos espera . .  . La alucineta, es que nadie quiere volver, a ser como antes, ¡no!.

 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Tengo una palabra...


Tengo una palabra atragantada
un palabra que me paraliza 
una palabra que enmudece mi decir
el amor enredado en mis entrañas
el amor que contradictoriamente me moviliza
que hace que me conmueva con el pibe que aprende
con el pibe que "molesta" porque en él se respira la rebeldía
el amor que hace que todo esté perfecto
que derrumba mis castillos de naipes al verlo hecho persona
que me hace extrañar más de la cuenta
el amor que todo lo crea
el amor que me irrita y me llena de calma
el amor como mala palabra
por el cual algunos somos peligrosos
el amor que nos hace compañeros
y el amor que divide las aguas
que tiende puentes y rompe barreras
que hace que se llenen los ojos de lagrimas
el amor que está en tus manos, en tus ojos
y en tu pecho
en tu lucha diaria
Tengo una palabra atragantada en la garganta
que me llena de miedos
que me hace ser libre
la palabra amor que todo lo puede
amor que se hace bandera
que no se compra ni vende
porque siempre el amor aún cuando todo esta perdido
ofrece amorosamente la resistencia

miércoles, 20 de junio de 2012




En su rostro se leía la mentira, con el ceño fruncido y un temblor impertinente en el labio inferior que lo hacían invencible. El pálpito de ella no podía demostrarse, aunque cada día de acercaba mas a la verdad y eso la llenaba de emociones intensas. Lo observaba por horas mientras él deglutía asquerosamente su carne con puré, el único plato que ingería sin quejarse por la sal, el gusto o la carencia del mismo. No esperó, a que mientras ella lavara los platos, ocurriera aquella escena repetida, en la que él se le acercaba por atrás, apoyando su cuerpo en el de ella, acariciándole los muslos mientras respiraba vapores etílicos sobre su nuca y siempre diciéndole con la garganta seca, "te espero en la cama". Esta vez no y antes de juntar la mesa apenas separó las sobras, le lanzó sin más tapujos aquella pregunta que ni él quería responder ni ella quería pronunciar.
Mientras duraron esos interminables segundos, en los cuales ella preguntó, se le venían a la cabeza el rostro de sus hijos en la casa de su madre; el bello rostro de Fiorella, su hija mayor, que la miraba desde un retrato colgado en la pared ocre del comedor, lo sucedido aquella tarde cuando esa mujer desesperada, había venido a tocar frenéticamente el timbre de su hogar, repitiendo un discurso que se clavaba como cientos de cuchillos en su pecho.
Ya no podía dilatarse más la espera, esa duda congelada en su cabeza. El la miró, el temblor de su boca fue aún más repugnante esa vez, con su voz ronca le dijo sin mirarla a la cara, solo mirando con gesto depredador el rostro de su bella Fiorella inmortalizado en el el retrato que iba descascarandose a medida que se iba pronunciando cada palabra.
-Si ¿querés que te sea sincero?, si. Es una cagada grande, lo sé. Pero lo vamos a arreglar.
Ella solo atinó a decirle, "Si, lo vamos a arreglar...." Y le ofreció vino, el prefirió cognac, sirviendo la copa, sus manos temblorosas dijeron basta.
A medida que transcurrieron los minutos siguientes, la imagen descascarada de Fiorella, su cuerpo helado en el hospital, con esas marcas purpuras en su espalda, volvieron a ser hojas al viento, se integraban nuevamente al retrato, se devolvía el brillo en los ojos de ella, otra vez su piel aterciopelada y rosada enmarcaba sus labios, que dejaban ver su dentadura aún de niña, a medida que los ojos de él se secaban para siempre, al igual que el corazón de su esposa, Fiorella iba renaciendo y el dolor se iba pintando en el fondo del retrato como unas nubes grises, tan grises como la tarde de aquel domingo.
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De nada sirve


Mientras allí recostada miraba las gotas suspendidas en el aire, el viento silbando allá a lo lejos, las copas de los árboles acompasadas, el otoño muriendo lentamente, pude entenderlo.
De que servirán tantas respuestas que me puedan dar, si la vida esta llena de dudas, porque seguir caminando, si a mis pies llenos de barro lo atan las raíces de la tierra, porque enojarme si no me alcanzan los brazos para consolar a tantos heridos en tantas guerras.
La tarde oscurecía y la humedad dejaba en el ambiente la insensata incomodidad del abrazo falso, de esa última mirada con aquel que no apareció nunca más.
Otra vez los dados cayendo y en la sombría sala se entreveía un pequeño rayo de luz, que iluminaba el almanaque. Entonces lo comprendí. Para que contar el tiempo, si nunca nos alcanzará para llegar a la verdad, para que cuidar mi garganta del frío si mi voz nunca llegará hasta allí, nunca mi boca pronunciará esas palabras, nunca mis manos detendrán el reloj, ni desempolvarán la memoria.
Recién al ver detrás de las nubes polvorientas esa luna que me miraba, pude darme cuenta de que no servía de nada seguir pensando en la sociedad, si yo ya no quería ser parte de los rutinarios ritos, no quería comportarme más como un miembro estable. En vano sería seguir escuchando la música que compartíamos, si en mi cabeza lo único que resonaba era su voz. Su voz quebrada diciéndome al oído que las ilusiones se habían roto, su voz inaugurando el silencio, la derrota.
El espejo me devolvía la triste imagen de la soledad, mis ojos ahuecados, que ya no brillaban como ayer. La lluvia salpicando mi ventana, mi cuerpo temblando de frío, afuera los perros ladran, como anunciándome que de nada sirve seguir mirando, si lo único que veo es el adiós enredándose en las cortinas.