viernes, 19 de agosto de 2011

Srta. Maestra

Hoy se puso en jaque mi vocación docente, aunque suena feo, ya que lo de vocación remite a los sacerdotes y cuando sucede una crisis de fe, suele aparecer algún cura perverso por ahí, dando excusas. Me preguntaron y me pregunté ¿Por qué quiero ser docente?, podría decir algo lindo y simple como «salvar al mundo», pero esto es muy lejano y errado a la vez, ¿qué conozco yo del mundo?, más bien podría decir, «que mejore la sociedad argentina», pero mi panorama aún es más pobre, conozco Capital y el primer cordón del conurbano bonaerense, por ende no puedo meter a toda la Argentina en la misma bolsa, es que me di cuenta que estamos como estamos porque somos tantos, y pensamos tan diferente y por momentos no creo, que lo que yo creo sea lo ideal. Ante la pregunta ¿Por qué quiero ser docente?, no me queda mas remedio que decir «Porque quiero que piensen como yo», pero quién soy yo para creerme modelo de alguien, yo que consulto a San Google que hacer para vencer mis fobias, que cuando tenía que ir a votar, respondí a un pedido que se me hizo por Twiter pidiendo un milagro, apostando una vez mas a una izquierda argentina que nunca termina de consolidarse, que no se si podrá con un monstruo como es este país, da igual. Pero,¿ qué tipo de chico quiero formar, por qué quiero educar?, yo no quiero adoctrinar, no quiero chicos silenciosos que acaten, no quiero ser igual a mis maestros, y al decir esto me contradigo, porque yo no creo haberme convertido en una chica sumisa, con esa clase de docente. Se que educar es hacer política, se que prácticas democráticas liberarán al pibe que se someta a mi conducción, pero el pibe no lo eligió, y ¿quien soy yo para imponerle al pibe que sea así o asá? Retomando a la política, aveces ni yo creo saber de política, ya que en mi pobre militancia, se me enseño quien era Lenin, Trotsky y el malvado de Stalin, ah! y a votar en blanco si ningún candidato me representaba, es decir a resignar mi derecho al sufragio solo por mantenerme firme con un partido que no le encuentra la vuelta de tuerca para lograr alcance. Y todas estas enseñanzas impartidas por pibes apenas mas grandes que yo creyéndose el Che Guevara. A veces ni creo que la educación sea la clave de algo, aunque si por lo menos de 30 pibes pudiera iluminar a 3...iluminar no! eso no se dice, mejor dicho liberar a 3 (en un año no libero a nadie!), la verdad es que no se, no se tantas cosas. De lo que estoy segura es de que quiero educar, no se bien para qué, tengo la vaga esperanza de que mis intervenciones ayuden a algo, no para que sean igual a mi, no para que se mejore el mundo, o el país o el conurbano o mejor dicho Lanús, sino por algo mas simple, y no por eso menos importante. Quiero que al menos un grupo de alumnos se lleve un lindo recuerdo de la escuela, que hayan podido participar en un lugar en donde se los dejo hablar, se los valoró y tuvieron una docente que sin saber por qué, los esperó en la escuela día a día. Y aunque la escuela se caiga a pedazos, y sea una institución que, a mi parecer, ya no sirva, y mal que me pese me encuentre inmersa en un sistema que no es de mi agrado, yo quiero estar ahí en medio del derrumbe para que a esos pibes que no quisieron estar ahí, se les haga mas amena la estadía, y si algo positivo existe en mí pueda transmitírselo, aunque mas no sea, las ganas de nadar en contra de la corriente y cuestionarse todo, o las ganas de hacer algo por el otro, de escuchar al otro, de imaginarse otra realidad mejor. 

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