domingo, 29 de mayo de 2011

Un día en la vida.


Habían pasado ya quince minutos de la medianoche. El verde oscuro lo rodeaba y la luna teñía sus ojos de brillo. Me acercaba lentamente por el camino de piedras que llevaba a la glorieta, sabía que no era lo correcto, pero allí estaba con su cigarro, exhalando el humo que ingresaba nuevamente por sus fosas nasales. Al acercarme más, su cara se iba conformando tal y como yo la recordaba.
De fondo, sonaba "A day in the life" de los Beatles, dándole a la situación un tinte cinematográfico.
Me saludó distante, me dijo de su apuro, de su urgencia por hablar conmigo. La melodía me invadió. "I read the news today oh, boy, about a lucky man....", no paraba de hablar y de mirar a los costados, cualquier sonido de la calle lo sobresaltaban. "Por eso te cité a esta hora" me dijo. Me contó que se iba, que la situación no daba para más, que no podía ya ni dormir, me preguntó si me había enterado lo de Coco, como una idiota le dije "Si, es una lástima"; "Un terrible error" sentenció.
"I saw a film today oh, boy..." Me preguntó si tenía miedo, solo pude sonreír, mi miedo era otro, aunque la soledad ya me estaba invadiendo.
Cuando lo vi por primera vez, su seguridad y entereza, su forma de hablar, sus ideas, su coraje y su libertad me hicieron entender que no podía ser para siempre.
Al sonar sus dedos largos se agregaban matices a la noche. Se producía un sonido, que me transportaba a aquel lugar donde, luego de tomarnos un trago, le dije "Basta" Odiaba ese sonido que reflejaba su miedo, aspecto que sólo lo quería para mi, el no era de tener miedo.
Yo lo escuchaba, mientras la canción seguía sonando, esa era la última vez que lo vería, estaba segura, siempre que estábamos juntos lo escuchaba tanto, grabando su voz, sus gestos.
Le acaricié el rostro ("I´d love to turn you on"en el aire), se había afeitado.
Al igual que este día, una noche fría de mayo me dijo con la voz quebrada, "lo hago por vos", pero era esta vez en tono de despedida. Se acercaba el final, se apretaba a mi en un abrazo infinito, le dije con tanta inocencia "¿Nos quedamos asi, petrificados? solo vi su miedo. Aquella noche, nos estrechamos en un beso, abrazados, sintiendo nuestros latidos. Fue moviendo su cuerpo, la respiración se hizo cada vez más acelerada, como en esa primer noche juntos, yo pedía más, el siempre urgente precipitó el final. Vi su figura alejándose por el camino de piedras, hacia la calle, quise tanto poder correrlo, alcanzarlo. Pero tomé el camino contrario, al mirarlo por última vez, me sobresaltó la frenada de un auto, allí estaba él, parado en la calle con los brazos en alto. Un fuerte malestar estomacal me invadió. "I read the news today oh, boy..." sonaba tan patético, pero tapó el sonido de la bala, cayó al suelo, no pude mirar más, no pude esperar. Me perdí entre las calles desoladas, sabía que él no iba a ser para siempre, como Coco, que quemó todo, que lo quemaron. Como tantas historias perfectas que causan odio.

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