martes, 22 de marzo de 2011

Sálvese quien pueda…

titanic

Las grandes murallas mundiales se caen, estalla un mundo quebrado desde las bases, una población humana dedicada a autodestruirse, destruir al hermano y a su tierra. Tierra que nos alberga y parece no ser ese templo sagrado de nuestros ancestros. Sangre, droga, mentira, dinero impío comprando eso que parece ser un status natural y obligatorio. Desde Internet veo y leo que es lo que pasa, cuando occidentales atacan a los árabes y cuando una bomba estalla. Veo en cámara testigo un tsunami arrasando la civilización y mientras en los noticiosos solo vemos dolor, el dolor también se encuentra a nuestro alrededor. Los ruidos policiales me sacan de mi normalidad a diario, si no es por los chicos de la vuelta que apedrean rutinariamente la patrulla, es por la sala roja de mi calle, cortando el paso con bicicletas y pelotas. Cenizas quedan ya de ese sueño americano, la alfombra es roja por los caídos latinoamericanos, mártires de un sistema cada vez mas global, ya no importa el partido, ni el discurso, ni la moral. La única ideología gobernante es la de llenarse las valijas, con toda la riqueza producida por el pueblo, gastarla en lujos y recorrer el mundo, viéndonos como hormigas, desde aviones privados mientras la oligarquía solo goza con el fruto de nuestro trabajo. Los medios arrasan con información paga, injusticia y muerte en venta como mercadería barata, y la guerra ya está afuera ¿Quien va a quedar en pie? Sálvese quien pueda.
El veneno sigue contaminando, los llantos ahogados y mas sangre en los diarios, la música vacía suena en cada esquina; mientras tanto los gordos, que brindan con champaña, nos miran desde arriba. Ya no queda nada de esperanza, solo tu mirada y tus dulces palabras. Sacudamos nuestro cuerpo, que se entumece con tanto terror y con el dolor ajeno. El olor a hambre llega desde el norte (no el norte del planeta, ese si que todo come),  las balas caen como  gotas de lluvia, mientras los niños juegan en el patio de la escuela, años de buscar la satisfacción solo deja hambre, furia y rencor. Siempre imagino un futuro incierto, donde todo lo malo haya muerto, donde solo reine la libertad y a ningún latino le falte el techo y el pan. ¡Ay, Sur del planeta! La guerra ya está abierta. ¿en que fila nos ponemos? Sálvese quien pueda.
Y mientras todo se derrumba, la santa misa se celebra, predicando sermones que ni la iglesia respeta. Nos quieren mentir desde que el mundo es mundo, agachemos la cabeza por un lugar en el cielo,  mientras nos roba el estado y las grandes empresas.
No sufro por mi, yo solo estoy de paso, sufro por el que queda, por el que recién  da sus primeros pasos. Pero todo se ilumina con tu sonrisa encandilante, cuando decís que se puede y por un instante, te brilla la mirada, como el sol de enero reflejando en la arena dorada. Por tu voz vuelven los colores, vuelve la magia y me crecen alas. Es por gente como vos que se renueva la esperanza, se cree nuevamente en una primavera renaciente, se cree en que es posible un nuevo comienzo, ya no hay miedo porque somos un oleaje dispuesto a arrasar con aquellos que nos mienten.
No bajemos los brazos, saquémonos la mugre que nos tira la "realeza" tenemos sangre multinacional y latidos indígenas, los tambores en las venas y un grito de alerta. Seamos de una vez por todas los que corran las vendas, no dejemos que nuestra cultura  muera.
El cielo se ilumina, matan porque si  y solo queda resistir. La guerra ya no es como las de antes, pero se padece de igual forma, se desfigura la imagen del amor y solo queda una canción sonando triste y melancólica, punteo de guitarra, repique en las entrañas, la ropa como banderas flameando al viento, una luna que observa desde lejos la noche mas oscura y yo puedo, como nunca, ver claramente que filas elijo. ¿Sálvese quien pueda?