lunes, 24 de mayo de 2010

A Belén


Magia de mi ser, sos el hechizo y la hechicera.

Contemplo tu rostro, dulce rostro calmo, suave.

Ojos inmensos como el mar, como el mar inmenso

Que hipnotiza con su aparente quietud,

con su aparente bravura.

Si por primera vez con vos sentí ser tierra,

templo de vida, florecida por tu existencia.

Si es que de mi, fuiste, sos y serás,

en mi encontraste calma, alimento y consuelo,

y tus manos (tus pequeñas manos enormes)

me dieron la paz y la eterna felicidad.

Si fui y seré oasis para tu sed,

amor para tu desconsuelo,

brazos para arroparte por siempre alma mía.

Cuando te miro me reconozco,

solo por partes,

es que nunca seré tan perfecta

y maravillosa como lo sos vos.

Y en los días oscuros te busco y

así, como ahora soñando con el futuro,

guardaré esa expresión de ángel,

de llamita encendida.

Guardaré tu luz

para llevarte en mi pecho

como si aún en mi vientre vivieras,

como si de mi cuerpo jamas hubieras salido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Quienes comparten el vicio del carioca