martes, 28 de diciembre de 2010




Te sueño
Como si en los mundos del inconsciente
Te encontrara y perdieramos el tiempo divagando
Al contrario de las agujas del reloj, desafiando las leyes naturales
Pudiéramos sin contacto alguno, conectarnos como sabemos
Te sueño
Como si en las fantasías conscientes
De esos sueños con ojos abiertos y nublados
Pudiera mi entendimiento comprender
El porqué te sueño.
Te pienso
En esas tardes aletargadas, de ritmo pausado
En donde las hojas verdes se mueven al compás
De mi aletargado corazón, que late melodioso
como la melodía de tus ojos, al brillar bajo la luz blanca.
Te pienso
En las noches furtivas y sin estrellas
En las canciones cantadas a media voz en las sombras
Parafraseando mundos que ya han dejado de existir
en la memoria de quienes no dan importancia al pasado
Te imagino
En un paralelo sistema, sin tiempo ni agendas
En donde te convertís en héroe silencioso
Autor de epifanías esperanzadas
Y de poemas inconclusos
Te imagino
Pensando en mi en silencio
Soñando sobre un verde césped que me encontrás
Y al contrario de las agujas del reloj perdemos el tiempo divagando
Parafraseando mundos que empezarán a existir
en un paralelo sistema
En donde tu heroísmo
Se convierte en dulces palabras aletargadas
Como tu aletargado corazón.

martes, 2 de noviembre de 2010

Mi sueño.


Tiene un cielo pintado de rojo. Tiene paredes forradas de estampitas del tren, un suelo de la arena fina de la Isla Paulino, un mar de jazmines, una brisa con olor a tierra mojada y bombuchas. Un sonido a risas de pibes corriendo. Y una llamarada calentando el pensamiento. Mariposas en la panza, mosquitos recordando el verano. Tiene la mirada esperanzada, un sueño inconcluso, un silbido de un tren que se va, pero que regresa a la hora señalada en un pizarrón de tizas blancas, de timbres de recreo, de avioncitos de papel. La música que resuena en el aire, una guitarra criolla sonando en cada avenida, una bicicleta que asciende por los aires, una paloma blanca y una bienvenida. Los tambores uruguayos retumbándome en el pecho, la llamada que hace tanto que no escucho. El reloj líquido de Dalí, un escrito del Indio, una poesía de Benedetti, una prosa de Galeano. La sensación de felicidad de la calesita, que gira y da el premio, de seguir girando, entre vueltas y risas, risas y caballos. Caballos que galopan al ritmo del corazón, de este corazón que se moviliza por muy poco. Por un mate a media mañana, las mandarinas en la siesta, las banderas, los rocanrroles, una palabra amiga, un despertar temprano. El verde de los árboles añosos del parque Lezama, el sol colándose entre sus hojas. La magia de una hoja en blanco y el misticismo de la pluma, las palabras que brotan desde el alma y un riff en el pulso. Tiene un movimiento circular, un llanto a pura congoja, la libertad verdadera, un palpitar extremo y la pasión a flor de piel. Tiene el dulce sabor a revolución.

lunes, 31 de mayo de 2010

....:::La que robaba almas:::.....


Ella se esconde del día, con las ventanas tapiadas, solo un par de velas de cebo que alumbran el rancho, borda, cose y repuja, esas ropas que su tía, la Perla, le trae desde la casa de los patrones. Se las trae a domicilio, porque ella deshonraría el hogar de cualquiera. Ese es su trabajo, que lo hace sólo por la paga, que no son monedas no, cobra con algún vestido que otro, esos de terciopelo o bambula, según la estación del año, que la patrona le envía por su tía Perla, con alguna nota que no sirve de nada, porque ella no sabe leer, es decir, no sabe leer las letras de los patrones, pero sabe leer otras cosas, como el destino, como las almas.

Esa noche como otras tantas, luego de pincharse los dedos y en cada pinchazo sentir el dolor que ella supone, multiplicado por millones, habrá sentido su madre, de raza africana, al morir producto de los latigazos del patrón. Su madre que murió por amor, por enamorarse del señorito de la casa y también imagina el dolor del parto, en el cual la arrancaron a ella, a quien nombraron María, de los brazos de su santa madre.

Pero María espera ansiosa la noche, en la que es ella, princesa de las princesas y empompada en los vestidos, sale con sus caderas a la trémula noche, a leer destinos, a leer almas.
Y allí, entre los hombres del pueblo, baila entre las llamas, y mira detenidamente los rostros de sus amantes, que se saborean al verla, como si vieran un plato de feshuada luego de días se servicio.

Esa noche se reservó para uno solo, un hombre oscuro, que deliró al verla como albergaba en su cuerpo al Exú, dios de los dioses y como se poseía por la calma eterna del oleaje mas turbio de su madre Iemanjá. Y al grito de "¡Bombo, gira!" giraba sin mas dolores, el ir y venir de las llamas a sus costados, el chinchinear de las monedas que caían a sus pies, el dorado fulgor de las monedas de oro y de vez en cuando la iluminada, rojiza, casi demoníaca cara de ese hombre que la miraba, que la deseaba.

El bombo paró, solo quedó un punto repicando en el aire, ella sabía lo que debía hacer, sentada en la arena, con sus pies descalzos acariciándola, sacó de sus velos la muñeca roja, en la que viajaban esos buzios y tirándolos entre las guías, llamó a ese portugués, su destino ahí estaba, en esos caracoles, le contó su buena ventura, le contó lo que ella quería contarle. Y el no pudo resistirse a sus ojos oscuros obsidianos, fríos, duros y su piel trigueña, sus labios de sangre, su cuerpo de diosa. Y así sin mas la tomó, la compró, le entregó su alma, allí en el médano mas lejano del batuque, seguían sintiéndose los puntos y ella danzaba despojada de ropas, con todo su misticismo al aire, con sus bajezas como ofrenda al cielo y él ya no la pudo olvidar.

Cuando la aurora en su nacimiento trajo el día, María recogió sus monedas y dejó al portugués en sus sueños.
Y se escondió de Febo, como siempre. Esperando la noche, para hechizar, para que su cuerpo se llene de los mártires del Hades.

Transcurrieron noches, en las que ella bailaba para todos, giraba para todos, y en sus giros ofrecía magia, magia negra y roja, ofrecía lo que ninguna en el pueblo ofrecía. Era la mas hermosa de la playa, "puta da praia" la llamaban de día, diosa del fuego por la noche. Pero su tesoro, su mas preciado hechizo ya era del portugués y ya no quería sus monedas. Ya las monedas no eran la mejor paga, total poseía tenía su alma, que era lo que entre bocanadas sedientas, entre los ahogados gemidos en ese médano lejano del batuque, conseguía, aspiraba y fumaba insaciable y el, ese hombre casi demoníaco, le hacía todos los honores, moría y renacía en ella. Era una sed que en vez de saciarse lo hundía en ese fuego inconmensurable, lo ahogaba, lo enloquecía  y en cada encuentro furtivo, se iba secando, ya no vivía de día, solo esperaba la noche, así fue que ella, ya no lo pudo olvidar.

En el pueblo la noticia se empezó a esparcir, que le pasa a la "puta da praia" que ya no vende sus placeres, que solo lee el destino de uno. Si, es que la diosa del fuego ya solo encendía brasas en uno y tanto las damas del pueblo, cansadas de ver a sus maridos insatisfechos, como los hombres sedientos de ella no quisieron que se consumiera en ese fuego del deseo por un solo dueño, su dueño. La persiguieron y una noche, cuando bailaba al son del "¡Bombo, gira!" la echaron a las brasas, pero no a las brasas de su portugués, si no a las brasas de la hoguera del batuque, entre puntos y llamadas, las campanas sonaban y María hecha cenizas se esfumó en el aire, ese humo abrazador entro por las bocas de todos y el mar causó temor, el fuego duró cien días.

Ya no se esconde del día, porque ella ya es noche, obsidiana noche como sus ojos, los que hechizan a los hombres que la poseen en el cuerpo de otras, porque ella, en alguna noche donde el bombo suena, entra endiosando el cuerpo de alguna que se vende por monedas de oro.

lunes, 24 de mayo de 2010

A Belén


Magia de mi ser, sos el hechizo y la hechicera.

Contemplo tu rostro, dulce rostro calmo, suave.

Ojos inmensos como el mar, como el mar inmenso

Que hipnotiza con su aparente quietud,

con su aparente bravura.

Si por primera vez con vos sentí ser tierra,

templo de vida, florecida por tu existencia.

Si es que de mi, fuiste, sos y serás,

en mi encontraste calma, alimento y consuelo,

y tus manos (tus pequeñas manos enormes)

me dieron la paz y la eterna felicidad.

Si fui y seré oasis para tu sed,

amor para tu desconsuelo,

brazos para arroparte por siempre alma mía.

Cuando te miro me reconozco,

solo por partes,

es que nunca seré tan perfecta

y maravillosa como lo sos vos.

Y en los días oscuros te busco y

así, como ahora soñando con el futuro,

guardaré esa expresión de ángel,

de llamita encendida.

Guardaré tu luz

para llevarte en mi pecho

como si aún en mi vientre vivieras,

como si de mi cuerpo jamas hubieras salido.

jueves, 20 de mayo de 2010


Raquel tiene 30 años, es alta, tiene un poco de sobre peso, piensa en cada mañana de su existencia, que no está tan feliz como quisiera, va lento, muy lento, caminando por la vereda ancha de esa calle que la lleva hasta la oficina, con un café bien negro que se compró en la estación de servicio de la esquina. Piensa que con sus 30 años, no logró demasiado, es decir, no logró las expectativas prefijadas. Hija de padres separados, con hermanos mas chicos, una madre inconstante y con problemas depresivos, siempre se sintió la responsable de todo, y de todos. Esa responsabilidad la llevó a tener que trabajar desde muy chica, y dejar de lado esos sueños que toda piba tiene. Raquel llora seguido, piensa que es desagradecida y limpiándose los mocos y lágrimas saladas, da gracias a Dios, por lo que tiene, con culpa porque ya no se quiere quejar.

En la oficina, siempre Gutiérrez con sus chistes chabacanos, las chicas panificando salidas, Martínez invitándola a salir, y ella siempre riéndose de Gutiérrez, aunque por dentro le da asco. Posponiendo la salida con las chicas, y cordialmente mandándolo al carajo a Martínez. Y en su casa escucha bien alto Pink Floyd, y se olvida de todo, de todo lo que la rodea. De su padre ausente, de su madre ausente, de sus hermanos siempre presentes, se Gutiérrez, de Martínez, de las chicas de la oficina.

Va lento y piensa que un día va a mandar todo al carajo, saborea ese café, da las ultimas pitadas a su pucho. Se deja llevar por un sueño, que es el de irse de capital federal, olvidarse de todo, olvidarse de aquel tipo que un día la enamoró, y la dejó mas sola de lo que estaba antes, porque para ella la soledad se acrecienta cada vez mas, es como una bruma que la envuelve y la quema.

Lleva en su mano la carpeta con los informes, y recuerda aquella noche, en la que tendida en la cama, imaginaba el verde césped del Parque Lezama, tirada allí, sintiendo los tambores de una murga uruguaya repicando frente al monumento a la cordialidad argentino- uruguaya. Y ella reposando sobre el pecho de ese tipo que le vuela la cabeza y ya no sabe que mas hacer. Deja toda su vida y lo va a buscar, o se queda con sus ilusiones del Parque Lezama. Raquel le dedica a ese tipo unos minutos por las noches, y otros minutos mas por la mañana. Lo conoció en un curso sobre software contable. Y nunca mas lo olvidó, ya no lo ve, y ni siquiera sabe si lo que recuerda es cierto o su mente le creó un nuevo rostro. Y ese día ya no se ríe con Gutiérrez, y pone hora para salir con las chicas, y lo manda al carajo sin cordialidad a Martinez. Sale del laburo y se va al Parque Lezama, escucha los tambores y sobre el verde césped lo ve al tipo, al que le vuela la cabeza, sin decirle nada, lo acaricia y lo besa y se recuesta sobre su pecho, le cuenta de sus sueños y de su larga espera, lo abraza y no se quiere separar mas de él, ya no se siente mas sola, nunca mas.

lunes, 26 de abril de 2010

La equivocación de sarmiento


Hoy se celebra el Día del Maestro, recorro los pasillos de la gran escuela y veo colgando carteles y láminas en honor a Sarmiento, no puedo dejar de pensar en ese “gran” maestro Argentino.
El dijo que para que la Argentina sea una gran Nación había que erradicar la barbarie de estas tierras, y esto se transformo en una cruel guerra entre civilizados y bárbaros, que se perpetúa hasta hoy, que sigue dejando caídos.
¿Quiénes eran los civilizados? ¿Los que eran blancos instruidos y descendientes europeos? No lo creo, es mas, apuesto a que los civilizados eran y son los que respetan a la naturaleza, quienes trabajan duro para salir adelante, quienes tienen creencias propias y las respetan no las “venden” ni las cambian, quienes a pesar de tener piel morena y ser distintos son solidarios y poseen mas valores que alguno que otro caucásico. ¿Y los bárbaros? Esos si que no son los negros, gauchos e indígenas, esos son quienes arrasan con todo lo vivo para ganar espacio, quienes matan por poder, y por poder traicionan, quienes no conocen ni desean conocer que en el mundo hay más cosas que su propia cultura, que creen ser superiores por tener el dinero y el conocimiento, pero ignoran totalmente que todos esos extraños tienen la misma proporción de conocimientos, pero propios de su cultura, bárbaros son quienes no conocen de la lealtad, del amor. Bárbaro es quien se pone una venda y no ve el sufrimiento ajeno, y lo que es peor se pone una venda en el corazón, para no sentir. Y hoy siguen los bárbaros al acecho, luchando por eliminar todo lo que no sea consumo, superficialidad y merchandising. Sigue corriendo sangre en Oriente por no comprender que somos distintos, pero todos somos seres humanos, sujetos de derecho, y todo por que el gran maestro argentino, se confundió catastróficamente, se equivoco en la semántica de las palabras Civilización y Barbarie.

Ser Argentino


Hoy como tantas veces escuche las boludeces de ciertas personas que llamándose ´argentinos´descalifican a personas por el simple hecho de culparlos por las malas decisiones de quienes votamos.Si hay algo mas bajo que descalificar por el color de piel, nacionalidad, creencias o lugar de residencia es creer que se es superior, la discriminación marca nuestra identidad, no es la primera vez que escucho ¿por que los dejan entrar a nuestro país? o "que querés! si es boliviano...", creo que el peor mal de nuestro país, aparte de la intolerancia y el ego tan alto, es la lengua. Hay tantas cosas que decimos y que no pensamos.
Pero ahora si, creo que la ignorancia, la falta de razonamiento y la tendencia a buscar chivos expiatorios son parte de nuestro adn, si nos vamos atrás en el tiempo nuestro país originariamente poblado por nativos, luego usurpado por inmigrantes, aun hoy siendo cuna de una mezcla de nacionalidades, colores y culturas, sigue el sarmientino designio de buscar insaciablemente ser "la raza superior", mientras discriminando, consumimos todo tipo de productos ilegales manufacturados mediante la explotación de los inmigrantes que no deberían entrar en nuestro "culto" país. Es el doble discurso característico de nuestro pueblo, sin embargo, también me cruzo con gente que piensa distinto, que quiere un cambio, es que yo quiero que esto sea distinto, no solo como hija de inmigrantes, sino porque los grandes males de la sociedad, los veo saliendo de nosotros mismos, de los que por ser "blancos" con dni nacional, por desidia o mala intención  nos estafamos, robamos,e ignoramos.